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Otitis, consejos para la detección y prevención

El Hospital Británico brinda algunas indicaciones para la prevención y detección de esta patología
La frecuente utilización de piletas, así como la actividad de sumergirse en ríos, lagos o mar, trae mayores probabilidades de contraer enfermedades asociadas al ingreso de agua en el conducto auditivo externo, como la otitis. 

La otitis externa es una infección característica del verano, que aparece en la región más externa del oído, o sea en el conducto auditivo externo. Esta infección puede comprometer todo el conducto, en ese caso se denomina otitis externa difusa, o bien sólo una parte del mismo, cuando se trata de la otitis externa circunscripta. 

“El agua, la humedad y el calor producen inflamación en el oído y constituyen el caldo de cultivo idóneo para la proliferación de bacterias y hongos, que pueden llegar a afectar la flora habitual de la piel que recubre el conducto auditivo externo”, explicó la Dra. Graciela Liliana Tiberti, especialista en Otología y Otoneurocirugía del Hospital Británico, y agregó que “además, los productos como cloro, alguicidas o decantadores, utilizados para el mantenimiento de las piletas, resultan irritantes para la piel y pueden provocar micro erosiones que representan la puerta de entrada de las bacterias”. 

¿Cómo detectarla?

El síntoma más fácil de percibir es el dolor intenso en la zona del oído, que aumenta al tocar la oreja, fundamentalmente al tirar del lóbulo hacia abajo. Puede ocurrir hinchazón del conducto y supuración. Si bien puede aparecer fiebre, esta patología generalmente avanza sin cuadro febril. 

“En pacientes diabéticos o inmunosuprimidos que presenten esta sintomatología, con un dolor más agudo, erupciones en la piel o bien una secreción purulenta, hay que descartar la presencia de una otitis externa maligna, que puede ocasionarse por una pseudomona y puede comprometer el nervio facial del paciente y hasta su propia vida si no se trata de forma correcta”, advirtió la especialista del Hospital Británico. 

Algunos consejos si aparecen los síntomas:

Al aparecer cualquiera de los síntomas, es imprescindible que un especialista realice un examen clínico.

Las personas que presentan lesiones crónicas de la piel tienen predisposición para estos cuadros, deben evitar la entrada de agua, no sólo en verano sino durante todo el año.

Cuando aparecen los síntomas siempre se debe suspender la entrada de agua, tanto de la pileta como de la ducha o bañadera.

Para las personas que nadan frecuentemente o realizan natación como deporte, se recomienda el uso de tapones.

Productos comerciales con alcohol y ácido acético, como el alcohol boricado, pueden ayudar a secar el conducto. “El alcohol actúa como astringente a la vez que disminuye la densidad del agua permitiendo eliminarla. A la vez, el ácido acético o el ácido bórico acidifican el medio, evitando el desarrollo de gérmenes”, detalló la Dra. Tiberti.

Las personas diabéticas deberían evitar la entrada de agua, y en caso de que suceda y aparezca dolor, consultar con un especialista inmediatamente.

Algunos consejos para la prevención:

Controlarse con especialista en otorrinolaringología antes del verano, para que quite el exceso de cerumen del canal y así se evite la retención de agua en el mismo luego del baño.

No rascar el oído, ni pasar hisopos, ni golpear el oído al salir de la pileta. 

Si usa alcohol boricado, evite aplicarlo si tiene dolor de oído.